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8 de Junio de 2010

El Área de Letras de la Dirección Nacional de Cultura organizó un panel para reflexionar sobre esa categoría de los Premios Anuales del MEC

Literatura infantil y juvenil

El espacio, destinado a escritores, docentes, padres, madres y público en general, buscó reflexionar en torno a la producción nacional, las obras ganadoras del certamen, los criterios de selección y los procesos de escritura.

 

Historias de Pueblo Chico 

Parte de la tapa de Historias de pueblo chico, escrito por Lía Schenck, premiado en rubro édito (MEC, 2009).



crimen en el puente mauá 

Parte de la tapa de Crimen en el Puente Mauá, premiado en 2009 como inédito y actualmente publicado por Trilce. Las ilustraciones son de Sebastián Santana y el texto de Adriana Cabrera Esteve.



libro de malí guzmán 

Cayó la noche, textos de Malí Guzmán e ilustraciones de Adriana Keselman.

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La mesa, que se llevó a cabo en el marco de la 10ª Feria del Libro Infantil, estuvo integrada por algunos de los ganadores y jurados de los Premios Anuales de Literatura MEC, 2009, en la categoría Literatura Infantil: Malí Guzmán, jurado por votación de los concursantes, Dinorah López, jurado por votación de los concursantes, Lía Schenck, 1er Premio rubro édito, Adriana Cabrera Esteve, 1er Premio rubro inédito, Germán Machado, Mención Honorífica rubro inédito. La moderadora fue Virginia Lucas, Asesora del Área de Letras (DNC-MEC).

Los concursos literarios; categorías y criterios

"Hacen falta debates de este tipo. Por ejemplo, es importante discutir qué juzgamos a la hora de la premiación.
Con la categoría Literatura infantil se pretende un objeto estético, y que ese objeto conmueva. Habría que hacer una diferencia entre literatura infantil y libros para niños. Estos últimos tienen fines que no son meramente literarios. Hay que desentrañar la intención que está presente en esa escritura. En este caso, la función no es poética o estética sino referencial, y se utiliza la literatura como pretexto para trabajar un tema. Si se cumplen estrictamente las categorías en el marco actual de los concursos, estos últimos libros no entrarían dentro de la categoría 'Literatura infantil'.
Otra diferencia sería entre el libro álbum, para los más chicos, y el libro ya para aquellos que no necesitan ilustraciones. En el primero, hay un texto lingüístico y un texto icónico, que también es arte; y se podría hablar de coautoría. Desde el lugar de la premiación, quizás habría que rever lo que pasa con el libro álbum.
La literatura infantil y juvenil se basa en un acto de empatía: el que escribe tiene cierta empatía con la infancia a la que destina su obra. A la hora de juzgar, nosotros, como jurado, trabajamos con la misma empatía, con nuestra visión de la infancia", sostuvo la profesora Dinorah López Soler.

Ver ponencia de Dinorah López Soler AQUÍ.

En la mesa se habló, además, de la defensa de una universalidad de lo literario y una cierta necesidad de "abolir" la calificación de "infantil".

En esta línea, Germán Machado sostuvo: "Yo soy como un recién llegado a la literatura infantil. Mi propuesta no es tan radical como 'abolir', sino estar alerta al adjetivo y dar más importancia al sustantivo. Cuando escribimos lo hacemos buscando un lector. Con un premio vamos a ver qué puertas se pueden llegar a abrir (una editorial, la posibilidad de colgarlo en internet). Yo creo que el premio debería tener más especialización: el álbum infantil es diferente de la novela. Yo también tengo experiencia en libro álbum, que considero coautoría."

Ver ponencia de Germán Machado AQUÍ.

Adriana Cabrera Esteve introdujo el tema del mercado: "¿Cómo se ingresa al campo del arte y de la literatura? Están el mercado, las editoriales, la crítica literaria y sus distintos enfoques. Nosotros, con Lía [Schenck] fuimos jurados y nos pasó el tema de sentir la empatía con el escritor. Tuvimos que hacer una selección y yo me cuestiono si ésa era la selección. Respecto de la validez de los concursos, yo creo que hay que dejar las vanidades de lado. Si hay algo que no funciona es la idea del premio como valor individual. Nosotros estamos dialogando permanentemente; yo creo en la intertextualidad de las obras.
Los concursos sirven porque son un dinamizador de cultura en cualquier medio. Y creo en el escritor-lector. Con respecto a la literatura infantil o juvenil... ahí me cuesta categorizarla: para mí la literatura es buena cuando es buena, sin importar el destinatario".

Ver ponencia de Adriana Cabrera Esteve AQUÍ.

"Los concursos, para mí, son siempre bienvenidos y siempre necesarios. Yo lo digo como escritora. ¿Cómo hacen los desconocidos para que los conozcan? También sirven para ponerse plazos y lograr la disciplina de los artistas. Quería señalar que me parece muy válida la inclusión de un representante de la Universidad de la República en el jurado, como alguien que puede aportar más criterios desde lo literario y que no está tan vinculado a las publicaciones y los escritores específicamente de literatura infantil y juvenil. Por otra parte, una dificultad de la que no se ha hablado hasta ahora en la mesa es que hay que hay que juzgar poesía y narrativa juntas", dijo Malí Guzmán. Y agregó: "Siempre nos referimos a la infancia de otros, pero se habla poco de cómo escribimos desde la infancia de cada uno. La 'literatura infantil' más que tratarse de libros para niños se trata de libros que no excluyen a los niños".

Por su parte, Lía Schenck sostuvo: "Yo fui premiada por una obra édita y ni sabía que había sido presentada... Cuando me llamaron pensé que se trataba de un error. Y me llamó la atención que se premia la obra y así se dice: se nombra primero la obra y después el autor, porque los textos tienen vida propia. A mí me parece mejor cuantos más concursos, más jurados idóneos, responsables y subjetivos pero neutrales se quiera convocar. Porque mientras sigamos teniendo un país que nos convoca, para la construcción, para la creación, para la vida, tenemos mucho".
Además, la escritora planteó: "Durante mucho tiempo yo pensaba que el calificativo 'infantil' era descalificador. Pero cuando se habló de 'abolir'... Yo creo que lo infantil no se debe abolir, y hay que dejar 'literatura infantil' para que refiera a esa parte de lo humano que no hay que abolir nunca".


Una anécdota, desde el público

Entre los participantes estaba Mercedes Calvo, que recientemente ganó el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños por su obra Los espejos de Anaclara. La escritora, que se definió no como tal sino como maestra jubilada, contó: "En mi inexperiencia, cuando mandé el libro al concurso no puse los datos en el sobre aparte... Tuvieron que rastrearme por el remitente, a través del Consulado... [...] Luego de que me informaran del premio, hice varias visitas a escuelas. En una de ellas, dije: 'Cuando a mí me dieron el premio...' Y un niño preguntó: '¿Usted ganó el premio o fue el libro?'"

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